24 de noviembre de 2014

¿Cómo se manipula a los yihadistas? ¿Quién lo hace?

Mientras Francia y el Reino Unido descubren con horror que personas normales pueden ser súbitamente transformadas en asesinos sanguinarios, Thierry Meyssan analiza ese fenómeno, que él mismo ya venía denunciando desde hace 13 años. Algunos yihadistas no son takfiristas ni mercenarios sino que han sido manipulados para convertirlos en asesinos.

Thierry Meyssan

Los dirigentes europeos parecen súbitamente espantados ante el descubrimiento de la cantidad de yihadistas que han producido sus propios países y ante los crímenes que estos están cometiendo. Sin embargo, en el Reino Unido y en Francia se elevan las voces de quienes tratan de entender cómo es posible que personas que gozan de la estima de quienes les rodean puedan irse repentinamente a Siria o Iraq y convertirse allí en degolladores. Y nos hablan de «manipulación mental» pero sin llegar hasta el final del razonamiento porque si los yihadistas europeos de ahora han podido ser manipulados, eso significa que es posible que otros yihadistas también hayan sido manipulados durante los últimos 13 años y que tenemos que revisar todo lo que creemos saber sobre hechos anteriores.

Antes de retomar esa cuestión, que modifica profundamente la percepción que los europeos podían tener sobre la «guerra contra el terrorismo», ME GUSTARÍA RECORDAR LA HIPOCRESÍA DE LOS LÍDERES EUROPEOS QUE FINGEN DESCUBRIR AHORA LOS CRÍMENES QUE DESDE HACE TIEMPO HAN ESTADO APOYANDO Y FINANCIANDO DE MANERA TOTALMENTE CONSCIENTE.


EL APOYO DE FRANÇOIS HOLLANDE A LAS DECAPITACIONES

 François Hollande, un psicópata peligroso

Resulta imposible comprender la ineficacia de los dirigentes europeos ante el reclutamiento de terroristas entre sus propios conciudadanos sin interrogarnos sobre la responsabilidad personal de esos mismos dirigentes.

Las decapitaciones no son un fenómeno nuevo. Son, por el contrario, una práctica que comenzó ocasionalmente en Iraq en 2003 bajo la ocupación militar estadounidense y que se extendió durante las guerras desatadas contra la Yamahiriya Árabe Libia y contra la República Árabe Siria.

Placa mostrando la frase «Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular y Socialista» en Praga

La «primavera árabe» libia comenzó con una manifestación en Bengasi, en la noche del 16 de febrero de 2011 y al mismo tiempo, de manera coordinada, con acciones armadas contra los cuarteles Hussein Al-Jwaifi y Shahhat y contra la base aérea Al-Abrag, atacados por miembros del Grupo Islámico Combatiente en Libia (GICL), o sea al-Qaeda en Libia. En la mañana del 17 de febrero, los yihadistas atacaron cuarteles en Zauiya y Misurata y las sedes de la policía en Zuara, Sabratha, AjdabiyaDerna y Zentan. En varios casos hay testimonios de que los atacantes colgaron a varios soldados y de que otros uniformados fueron decapitados.

La «primavera árabe» siria comenzó, por su parte, en Daraa. A la salida de la plegaria del viernes, unas 15 personas desplegaron banderolas contra el estado de sitio y contra la República. Inmediatamente después, yihadistas atacaron un edificio de la inteligencia militar, situado fuera de la ciudad, que se utilizaba para el trabajo de vigilancia del Golán ocupado por Israel. Víctimas del factor sorpresa, los militares sufrieron gran número de bajas y al menos uno de ellos fue decapitado.

Sin embargo, lejos de denunciar esas decapitaciones, los países de la OTAN aplaudieron a los yihadistas y denunciaron a los Estados atacados por esos elementos.

Las decapitaciones se convirtieron después en una forma de sembrar el terror. Se generalizaron primeramente en Libia y más tarde, después de la caída de la Yamahiriya y del envío de los yihadistas del GICL a Siria, también se hicieron corrientes en este otro país.

Pero las decapitaciones no son la única manera de sembrar el pánico. Los yihadistas también acostumbran a desmembrar los cadáveres de sus víctimas y arrojar los pedazos en las plazas públicas.

En febrero de 2012, cuando los canales de televisión atlantistas y los de las monarquías del Golfo afirmaban que el Ejército Árabe Sirio estaba bombardeando el Emirato Islámico de Baba Amro y que este resistía como un nuevo Stalingrado, esas mismas televisiones evitaban cuidadosamente explicar en qué consistía aquel «Emirato», que nada tenía que envidiarle al actual Daesh. En Baba Amro, un tribunal islámico condenaba a muerte tanto a los sunitas acusados de apoyar la República como a los infieles, o sea las personas que no eran sunitas (alauitas, chiitas, cristianos). Como pudo comprobarlo Der Spiegel, más de 150 sirios fueron degollados en público en Baba Amro. Y todo eso sucedía bajo los aplausos de Abú Saleh, periodista de France24 y de Al-Jazeera.


El 6 de julio de 2012, en ocasión de la conferencia de los «Amigos del Pueblo Sirio», el presidente francés François Hollande reunía en París a los representantes de 120 países y organizaciones internacionales para reiniciar la guerra contra la República Árabe Siria. En ese encuentro, el presidente francés reclamó un aplauso para Abú Saleh, a quien vemos aquí, a la extrema derecha, de frente, la única persona que permanece sentada en la tribuna. Este individuo había escenificado el degollamiento público de más de 250 sirios por el Emirato Islámico de Baba Amro, creado en una «zona liberada» por los «moderados» del Ejército Sirio Libre.

Pero los países de la OTAN no se limitaron a abstenerse de condenar a aquellos asesinos. El presidente francés François Hollande recibió con todos los honores a Abú Saleh, e incluso reclamó para él un aplauso de las delegaciones de 120 países y organizaciones internacionales reunidas en París el 6 de julio de 2012.

Resulta que, para la OTAN, el Ejército Sirio Libre se componía de «moderados». Parece que existe una forma «moderada» de degollar al prójimo.

Nada, ni siquiera la escena de canibalismo protagonizada por Abu Sakkar, ex-comandante del Emirato Islámico de Baba Amro, y mundialmente difundida a través de YouTube ha podido cambiar esa visión de las cosas. Parece que también existe una manera «moderada» de comerse el hígado y el corazón del prójimo.


En cualquier democracia del mundo, un presidente que aporte abiertamente su respaldo a tales comportamientos criminales sería destituido. Pero no sucede así en Francia, donde los parlamentarios fingen considerar esos crímenes como parte de las «prerrogativas» del presidente de la República.



¿QUIÉN RECLUTA A LOS YIHADISTAS EUROPEOS?

Dirigentes políticos europeos han llamado públicamente a asesinar al presidente sirio Bashar al-Asad y han expresado públicamente su apoyo a al-Qaeda. El caso más emblemático es el del ministro francés de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, quien declaró el 17 de agosto de 2012:
«Soy consciente de la gravedad de lo que estoy diciendo: el señor Bashar al-Asad no merece estar sobre la tierra».
El 12 de diciembre de 2012, el mismo Laurent Fabius asumía personalmente la defensa de al-Qaeda y protestaba contra la inclusión de su rama siria en la lista de organizaciones terroristas declarando que:
«en el terreno están haciendo un buen trabajo».
O sea que no habría que considerar a los yihadistas europeos como simples criminales ya que no han hecho otra cosa que obedecer las órdenes de sus dirigentes. Sin embargo, algunos de ellos han sido inculpados mientras que los políticos que antes aplaudían sus crímenes siguen en sus cargos.

Es importante señalar que al principio los yihadistas europeos eran delincuentes, reclutados en la cárcel, que pensaban que podían hacer en Siria todo lo que las leyes les prohíben hacer en sus propios países (violar, saquear, asesinar). Pero ahora son individuos corrientes reclutados a través de internet.

Manipular a individuos jóvenes únicamente conversando con ellos en fórums o a través de las redes sociales, utilizando a veces su lengua natal, su cultura e incluso su historia personal hasta convertirlos en asesinos es algo que exige gran habilidad y capacidad de manipulación. ¿Podemos creer realmente que los mercenarios del Emirato Islámico son capaces de lograrlo? Ese tipo de manipulación exige equipos capaces de informarse sobre el perfil de los individuos escogidos como blanco, capaces de identificar sus debilidades y de encontrar las palabras adecuadas para convencerlos. Este tipo de trabajo es seguramente realizado por grupos de especialistas, no puede ser en absoluto la obra de grupos de campesinos extremistas iraquíes.

Cuando esos jóvenes —muchachos o muchachas— ya están convencidos de que pertenecen a una comunidad y de que tienen que defenderla con las armas, se van a Turquía. Allí, quien se encarga de ellos es el Emirato Islámico, que se mueve en toda Turquía bajo la protección del MIT (los servicios secretos turcos). Posteriormente son enviados a Siria o Iraq, donde pasan un periodo de espera durante el cual se les somete al consumo de drogas y reciben diversas enseñanzas y entrenamientos hasta que llegan a estar mentalmente acondicionados para matar.


LAS INVESTIGACIONES DE LA CIA Y EL MOSAD SOBRE EL ACONDICIONAMIENTO MENTAL